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STUPA

La Stupa tiene su origen en el túmulo funerario de tiempos prehistóricos. En la India este monumento en tiempos prebudistas era erigido en recuerdo de grandes reyes.  El Buda antes de su muerte proclamó que este mismo honor debía ser entregado a los Iluminados y a sus verdaderos discípulos. Después de la muerte de Buda (Parinirvana) ocho diferentes túmulos  fueron construidos  conteniendo sus sagrados restos.


La simbología de la Stupa es muy amplia pero principalmente representa el cuerpo del Iluminado. Se dice que mientras estos símbolos permanezcan en la tierra el Dharma o enseñanzas van a ser preservadas,"...quien coloque guirnaldas o perfumes, haga postraciones frente a ella, o se coloque en su presencia con el corazón calmo, obtendrá mérito y gozo.  Al tan solo pensamiento de que este es el monumento al Iluminado o de su discípulo, los corazones de muchos serán calmados y se volverán felices y ellos renacerán después de su muerte, cuando el cuerpo se haya disuelto, en los felices reinos de los campos búdicos".


Las estupas son monumentos espirituales que generan paz y tranquilidad. El conjunto de elementos del estupa como son: su orientación, su geometría sagrada, sus contenidos de alto valor simbólico y la energía cargada por las ceremonias poderosas de los lamas, crean una potencial increíble que siembra la semilla de la iluminación para aquellos que la miran, la circunvalan o son simplemente tocados por la sombra que proyecta.


En el Tíbet, la estupa evolucionó y se transformó en el “chorten” formado por una cúpula que descansa sobre una base de cinco peldaños. En la cima de la espiral se encuentra un sol apoyado en una luna creciente que simbolizan una mente pura: la sabiduría y un corazón abierto: la compasión. La estructura simboliza los cinco elementos del mundo; y cada uno de los ocho tipos de diferentes estupas tibetanas conmemora un evento en la vida de Buda Sakyamuni.